• Isabel Fuster

El secreto de Magic Words

Lo que se esconde detrás de la técnica


Luisa hacía unos días que no encontraba a su musa. Quería inspirarse, pero no conseguía ese estado de creatividad gracias al cual podía escribir sus famosas novelas. Esas novelas que tantos seguidores le pedían: "¿Cuándo sale la próxima?" Esa frase que tanto la había animado en sus inicios, ahora se había convertido en una tortura.

Había oído hablar de muchas técnicas que le podían hacer volver la creatividad, pero -de alguna manera- en su impotencia no se sentía capaz de recuperarla.

Un día yendo a comprar el pan, vio que un local cerca de su casa estaba preparándose para abrir. Luisa, curiosa como era, se acercó al escaparate y observó por si podía adivinar qué era lo que iban a abrir. En ese momento, salió fuera un joven con un montón da cajas de embalar vacías que le sonrió: "Estamos terminando los últimos toques y el viernes de la próxima semana abriremos. ¡Pásate si quieres!" Luisa le preguntó: "¿Qué vais a abrir?" Y el joven le respondió: "Una tienda de decoración diferente." A lo que Luisa afirmó: "Muy bien, pasaré el próximo viernes."

A Luisa le gustaban mucho las cosas de decoración de interiores y una inauguración era el lugar ideal para conocer personas nuevas que pudieran inspirar a sus personajes. Así que llegado el viernes de la siguiente semana, se preparó y se dirigió hacia la nueva tienda. Al doblar la esquina, no podía creer lo que veían sus ojos: ¿Cuál era el nombre que habían elegido para la tienda? Luisa pensó: "¡No puede ser cierto! ¡La próxima!" Pero el cartel estaba escrito de una forma especial que cautivó su mirada, atrajo su atención y como un imán hizo que sus pies se dirigieran hacia el interior de la nueva tienda.

Curiosamente, al día siguiente, la musa había vuelto.


El cerebro, el lenguaje y las neuronas... Estos son los tres ingredientes principales de un cóctel especial. A través de las conexiones neuronales, nuestro cerebro es capaz de recoger y almacenar información, que posteriormente le permite reconocer, por ejemplo, este texto que estás leyendo.


Al reconocer el texto, el cerebro asocia imágenes, pensamientos y sensaciones que no necesariamente comparten autor y lector. Si pido a 5 adolescentes que piensen en un perro, probablemente obtendré 5 perros diferentes. Cada cerebro recoge la información y la plasma de forma individual, así que además de obtener cinco perros, con la palabra en sí se habrán activado distintas asociaciones: diversión, ocio, fidelidad,... Pero también algún adolescente puede haber activado la asociación: pánico, amenaza,... Si 10 años más tarde, realizo el mismo ejercicio con los/las mismos/as adolescentes ya adultos/as, quizás la información asociada negativa prevalece sobre una información real del tipo: mi cuerpo ha crecido me permite reaccionar y dominar al perro y esa persona sigue reaccionando negativamente, porque no ha conseguido cambiar la asociación de cuando era un adolescente.

Lo que hace Magic Words es cambiar esa asociación estresante con la palabra, almacenándola de nuevo con una asociación distinta que permite activar nuestra fuerza, facultad, creatividad y poder.


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